jueves, 30 de octubre de 2008

Bernat en Helsinki

Hoy toca describir la estancia en Helsinki de Bernat, "The Break Dance King".



Muchos lectores (si es que hay alguno más que Sergio ;-)) ya conocerán a Bernat, pero para los que no, es un amigo que jugó conmigo a baloncesto hace ya unos cuantos años. En la actualidad ha vuelto a jugar después de unos años de retirada con más viejas glorias como mi hermano por ejemplo.

Primero de todo aclarar que este personaje venía a Helsinki a trabajar, aunque no sé bien bien cuanta faena habrá hecho cuando la parte del proyecto por la que venía a Helsinki se pospuso... Pero fuera bromas, al César lo que es del César, y también hay que decir que algunas noches no pudo salir porque le tocó hacer unos test con unos servidores (es informático), que cada vez que me lo explicaba, lo entendía menos.

Y una de las ventajas de viajar cuando se trabaja, es que puede que vayas a gastos pagados. Y este es otro caso. Desde aquí vuelvo a agradecer a Bernat y a su empresa la semana de lujos que me pude permitir, y todo ello sin gastar ni un euro. Taxis, restaurantes, alguna que otra fiesta y hasta noches de hotel (no penséis mal, pero es que Bernat estaba alojado en una habitación con dos camas de matrimonio, y si le unes que mi cama no es la más grande precisamente, pues se combinan el hambre con las ganas de comer).



Aprovechando el viaje desde Barcelona, mi madre se encargó de llenar su maleta de víveres para su hijo. Así me llegó unos pantalones y camiseta especial para cuando vaya a Laponia (en poco más de un mes), y sobretodo, chorizo y lomo. ¡Y que buenos están los ricos embutidos de la península! La verdad es que echaba de menos lo que para mi ahora son manjares. Por eso debo tener cuidado e intentar racionalizarlos.

Durante la semana que Bernat estuvo por estas tierras, quedábamos casi todas las tardes, aunque fuera como mínimo para tomar alguna cerveza por los no baratos bares fineses. Resulta que él ya estuvo aquí en verano, en otra visita por motivo de trabajo, y la impresión que se llevó de la ciudad no podía haber sido peor. Hablando sobre esto llegamos a la conclusión que los lugares cambian dependiendo de la situación. En aquella ocasión Bernat estaba solo en una ciudad desconocida. Esta vez, a parte de mi compañía, otros colegas de trabajo viajaron con él y la situación cambio radicalmente.

Algo parecido estoy viviendo yo durante mi estancia Erasmus. Conoces a un montón de gente que tiene parecidos ideales, y con la que congenias rápidisimamente. El resultado no puede ser mejor. Todo unido hace que el tiempo pase velozmente, y el motivo no puede ser otro que estar pasándolo en grande.



Cambio de tema, hablemos del tiempo. Me he enterado que en España no estáis pasando una ola de calor precisamente. Aquí la temperatura también ha descendido un poco alcanzando los 6-7ºC. Lo peor, es que con el cambio de horario del pasado fin de semana, a las 17h ya es de noche. Y según me cuentan llegaremos a un punto en que a las 15h ya estará oscuro... espero que no llegue muy pronto. Pero sin duda pienso que o peor de todo es la lluvia. Últimamente está lloviendo a diario, y lo cierto es que es bastante engorroso.

Sobre mi agenda, mañana celebraremos la noche de Halloween con una gran fiesta en la Universidad. La semana que viene habrá que hacer algo para mi cumpleaños, y para la siguiente, viaje a Rusia: Moscú y San Petersburgo (con el gran desembolso económico que eso conllevará). También añadir que Bernat volverá durante la semana que viene, pero esta vez dudo que pueda vivir tanto lujo como la última.

Un abrazo desde Helsinki y hasta la próxima.

domingo, 19 de octubre de 2008

El otoño llega y las hojas se lleva

Desde hace casi dos semanas se está notando la llegada del otoño. El paisaje verdoso ha cambiado del verde estival hacia un amarillo mezclado con tonos rojizos. La hierba está cubierta por una capa de hojas cuyo tono va cambiando a diario. Sigue siendo precioso, pero la verdad es que la sensación que dan los árboles pelados es más fría. Afortunadamente también quedan árboles perennes, como el abeto o el pino que ponen la nota verdosa al ambiente.



Sobre el frío, está claro que hace más que en Iberia, pero yo pensaba que a estás alturas ya andaría deseando no salir a la calle. La temperatura no baja de los diez grados, aunque yo por lo menos no noto ninguna sensación de frío. También muchos lugareños nos cuentan que este otoño está siendo muy bueno. Me hubiera gustado hacer más fotos de este paisaje, pero realmente no he tenido tiempo. Lo que si que se nota es que cada día anochece más temprano. Cada día la oscuridad se come un poquito más de día... habrá que ir preparándose para dentro de un mes.

En lo que mi vida concierne, desde hace dos semanas estoy yendo a jugar a basket con un equipo de Vantaa. El sitio me queda bastante lejos, pero un amigo finés me lleva y me trae desde la Universidad, luego sólo tengo que coger un autobús hasta casa de unos 25 minutos de trayecto. El equipo está en la cuarta división finesa, y el nivel... pues más o menos lo que juego en Cataluña. Hay algunos jugadores que tienen bastante calidad, pero no conocen el juego del baloncesto como lo contemplamos en España. Demasiado individualista.

Uno de mis vecinos españoles tiene un amigo viviendo en Helsinki desde hace algún tiempo. Tiene un piso pequeño en la barriada de Kallio, según los autóctonos uno de los barrios más conflictivos... tendrían que viajar a según que sitios españoles para saber lo que es peligroso. El caso es que Sergio (que así se llama) dispone de una PlayStation2, que no es lo más importante, si no que también tiene las tres ediciones de Guitar Hero con dos guitarras. Como muchos sabéis, desde hace casi dos años creo, estoy totalmente enganchado a ese tipo de juegos. El pasado viernes pude quitarme el "mono". Hacía como dos meses que no jugaba, y había perdido algo de soltura, pero con unas pocas canciones todo volvió a su cauce. Aquí os dejo algunas fotillos.



Algo relacionado con esto, me he comprado una guitarra, ¡pero de verdad!. Ahora sólo falta aprender a tocar, que gracioso. Por mi parte, el negocio está muy bien. He pagado 90€, con la condición que cuando me vaya, la puedo vender por 60-70€ en la misma tienda. Durante este tiempo que me queda en Finlandia intentaré aprender algo con la ayuda de Fernando, otro de mis vecinos que se ha comprado otra guitarra con la misma oferta y domina bastante el tema.

Durante el fin de semana estuvimos mirando tiendas, en especial en un mercado en la misma barriada del amigo del Guitar Hero, Kallio. Un mercadillo de segunda mano con cosas muy interesantes, como que te puedes encontrar de todo. No encontramos la guitarra barata que buscábamos, pero si que dimos con una edición finesa de "Mortadelo y Filemón". Nada más verlo me lancé a por él. Estaba dispuesto a pagar casi cualquier cosa por el ejemplar, y la risa nos entró cuando nos dijeron el precio: 0.50€. Así que ahora tengo un número de lo que aquí llaman "älli ja tälli". Según me han dicho no son muy conocidos, pero a nosotros nos hizo mucha gracia.

Sobre mis labores cotidianas, os voy a contar como funciona la lavadora, ya que me parece algo sorprendente. En una de las sótanos de mi edificio hay un cuarto de lavadoras común, con dos lavadoras, y dos secadoras. Se ha de reservar hora anteriormente para poder hacer uso de ellas. Los fines de semana la verdad es que está bastante ocupado, pero casi siempre puedes ir y reservar en el momento. La lavadora cuesta 1,23€ cada vez que deseas usarla. Lo curioso es el sistema de pago. Te lo cobran del saldo del móvil mediante una llamada a un número especial. Cuando se recibe la llamada, el panel para seleccionar la lavadora que quieres utilizar se enciende, y solamente debes pulsar el botón de la máquina que te corresponde. Es decir, que como te quedes sin saldo en el teléfono, ¡estás perdido!.


Y la entrada de hoy ha concluido. Precisa y concisa. Y espero actualizar el blog más a frecuentemente, pero es que la semana pasada estuvo Bernat por Helsinki, pero ya haré un resumen de su estancia para la próxima ocasión. ¡Saludos!

jueves, 9 de octubre de 2008

Viejos recuerdos y viaje a Tallin

Con algo de retraso llega esta nueva entrada en el blog. La verdad es que dispongo de poco tiempo para escribir. Una de las cosas que más estoy notando de vivir solo es el tiempo que se ha de invertir en los "quehaceres" del hogar, como fregar, limpiar, cocinar o hacer la compra cuando es necesario, y no de vez en cuando, como acostumbraba a hacerlo en Barcelona.

Sobre mi vida por aquí, la semana pasada estuvieron una semana por el norte Oriol y Xavi (Puchi y Cosco para los amigos). Fue una pena que sólo pudiera estar con ellos una noche, pero bueno, menos es nada. Me consta que disfrutaron bastante del viaje. Vinieron básicamente a visitar a Octavi, que también está de Erasmus por Helsinki. Todos habíamos coincidido algún verano en Coma-ruga cuando eramos más chavales.



Como podéis deducir por la altura de los elementos, son amigos del baloncesto. Lo cierto es que uno parece un enano al lado de estas tres torres. Y hablando de altura... es curioso como tenemos la idea de que la gente del norte es alta. Pues yo debo desmentir este pensamiento. Al menos por lo que respecta a los fineses. La gente de aquí no es alta. Si bien, seguro que superan la media española, pero yo me sigo sintiendo alto allá donde voy. El estereotipo de vikingo alto y fuerte no es cierto, al menos para mis ojos.

El motivo de haber estado poco tiempo con mis colegas barceloneses fue que al día siguiente habíamos planificado entre un grupo de 25 estudiantes Erasmus un viaje a Tallín, la capital de Estonia. A continuación intentaré describir esta locura de viaje.

Tallín está muy cerca de Helsinki, sólo 80km de mar separan las dos capitales. El viaje en ferry puede durar entre una hora y media y tres horas, dependiendo de la compañía en la que viajes. Nosotros decidimos ir en la más rápida, que a la vez era la más barata, pero el barco era el más pequeño. El problema vino en que el jueves y el viernes no hizo buen tiempo. Cuando fuimos a comprar los billetes el jueves, nos avisaron que ese mismo día habían cancelado viajes por culpa del mal estado de la mar, y que el viaje para las 8 de la mañana del viernes, el que nosotros habíamos elegido, se había pospuesto a las 12 por el mismo motivo.

El viernes amaneció con mejor tiempo. Después de algunas dificultades para reunir a toda la gente que viajábamos hacía Estonia (algunos llegaron por los pelos) nos adentramos en el ferry, con tan mala suerte, que nada más embarcar se puso a llover. Eso conlleva una mar picada, que si lo combinamos con que el barco no era lo más grande y estable que uno puede pedir, se convierte en una pesadilla de viaje.

Muchos acabaron mareados y con una bolsa como su fiel compañera de viaje. Yo opté, en cuanto noté que mi cuerpo sufría los primeros síntomas, en bajar al piso de abajo e intentar dormir todo lo posible. Ya tenía algo de experiencia en este tipo de viajes, pues el pasado verano servidor se tragó un viaje de seis horas hacia las Islas Columbretes en una golondrina.




Por suerte el viaje no era muy largo. Una vez en Tallín odisea para encontrar el hostal. Estábamos repartidos entre dos hostales, la verdad que bastante baratos (8-9€ por noche) y de bastante calidad a la vez. Me esperaba algo muchísimo peor por aquel precio. Además estaban en el centro del casco histórico, por lo que la localización no podía ser mejor.

Entrar en el centro histórico de Tallín es retroceder a la época medieval. Además es una faceta que ellos explotan de cara al turismo, y puedes ver a muchos comerciantes vestidos con ropas típicas de la época.




El centro histórico, sin ser muy grande en extensión (se puede recorrer en un día tranquilamente), es bellísimo. El suelo es totalmente de piedra, y los edificios tienen ese corte medieval característico, como podréis ver en las siguientes fotos.








La ciudad histórica está rodeada por una gran muralla, muy bien conservada, como si de un castillo se tratase. Tallín es una ciudad de unos 200000 habitantes, de los cuáles entre el treinta y el cuarenta por ciento son rusos. Y la sensación que daba paseando por según que calles del centro histórico es que seguramente la mafia rusa estaba presente por esos lugares. Coches de alto estanding, viviendas lujosas, coches aparcados en lugares estratégicos (no estoy exagerando, de veras)... Yo apenas salí del centro histórico, pero por lo que me contaron, el resto de la ciudad es mucho más pobre y no tiene mucho destacable.







En realidad, muchos fineses van a Tallin en busca únicamente de alcohol. Dicen que es mucho más barato, aunque yo tampoco aprecié una notable diferencia, a no ser que compres en cantidades industriales. En mi opinión, ahorrarse 7-8€ en 24 cervezas, no merece la pena por ir cargado en todo el viaje de vuelta. También decían que el vodka estonio era barato, pero como todos sabéis y en especial mi tío Antonio y Pepe, yo sólo bebo refrescos con gas (je, je, je).




Sobre alimentación, durante el fin de semana nos decantamos por McDonalds, y chino, donde pedí unos deliciosos tallarines con cerdo, que me empaparon de cebolla (que odio, por cierto). El último día nos enteramos de que teníamos cocina en el hostal, y Chiara, una vecina italiana nos preparó una deliciosa cena a base de pasta.






La vuelta a casa, el domingo, fue mucho más tranquila que la ida. A pesar de que algunos (servidor, por ejemplo) no hubieran dormido más que hora y media como mucho, el tiempo acompañaba para un placentero viaje en barco, y en este caso, nadie salió perjudicado por el escaso oleaje. Cuando llegue a casa me enteré que se había celebrado una fiesta francesa en mi piso (mi compañero William no había venido a Tallín con los demás) y habían sobrado unos Crêpes que tuve el gusto de meterme entre pecho y espalda, y muy buenos que estaban por cierto. Agotado me fui a la cama a dormir una siesta, y casi que me levanté al día siguiente. Pero ya podía decir que había pisado Estonia.

Sobre los próximos días, a alguno le pondré los dientes largos al decir que el sábado voy a un festival GRATUITO en el que actúa entre otros Apocalyptica. Además, la semana que viene puede estar interesante con la visita de Bernat a Helsinki y algunas otras actividades de la Universidad que tienen pinta de ser muy divertidas. Prometo manteneros informados. Un saludo!