sábado, 22 de noviembre de 2008

Primera nevada

Pues aquí tenéis unas fotos de la primera nevada fuerte que cayó la pasada noche. Respirando ya temperaturas bajo cero. Algo de frío se nota...






Las fotos están tomadas desde la ventana de mi comedor y desde la calle de mi edificio.
Moi moi!

jueves, 20 de noviembre de 2008

Desde Rusia, con amor

El título de esta nueva entrada es bastante clarividente. De martes a domingo de la semana pasada estuve visitando Rusia, en concreto las dos ciudades más importantes, San Petersburgo y la capital Moscú. De hecho en tierras rusas estuve menos tiempo, pues dentro de esos días también hay que contar el tiempo gastado en viajes, que aunque Finlandia y Rusia son países fronterizos, Moscú debe estar a unos 1300km de distancia desde Helsinki.

El viaje comenzó el martes por la tarde. Estábamos citados a las 17.45 en la estación de tren de Helsinki con todo el grupo. En total seríamos unas 25 personas, de los cuáles todos menos siete, eramos españoles. El tren salía a las 18.30 y tenía previsto llegar a Moscú a las 8.30 del miércoles. Disponíamos de cabinas con literas, que aunque no eran la comodidad personificada, se podía descansar bastante bien. Lo cierto es que ya conocía a casi todo el mundo del grupo y no muy tarde nos recogimos para dormir. Al día siguiente nos esperaba una intensa jornada de turismo.

Al llegar a Moscú, posiblemente lo que más impacta de primeras es el cambio de abecedario. En otros países, aunque no conozcas el idioma puedes leer carteles, rótulos y demás, aún sin saber la correcta pronunciación. Con el cirílico esa tarea se hace imposible. Una vez afuera de la estación de tren (una de las muchas que hay en Moscú) sorprende ver que cada edificio acabado en punta está adornado con una estrella roja en lo más alto.



Moscú es la ciudad más grande de Europa con una población de casi diez millones y medio de habitantes. Tuvimos la posibilidad de utilizar el metro en hora punta (las nueve de la mañana del miércoles) y aquello era un auténtico caos. En mi vida había visto tal concentración de gente en un metro.



Está claro que en un día no se puede visitar una ciudad de tales dimensiones. Nuestro viaje se centro en la visita al Kremlin y alrededores, el centro histórico, y ya por la noche un tour rápido por otras partes de la ciudad en autocar.







El Kremlin para mi fue bastante decepcionante. Una fortaleza roja amurallada con siete catedrales en el interior, todas ortodoxas un par de palacios y un arsenal. Pero nada comparado con la Catedral de San Basilio que está justo a las afueras, en la famosa Plaza Roja (que supongo que ya lo sabréis pero no es roja). Es la típica imagen que se tiene de la plaza roja, una catedral multicolor donde predomina el rojo y cuyas torres terminan en copa, simulando los antiguos cascos de los soldados rusos. Para mi el monumento más bonito de lo que vi en Rusia.

En la Plaza Roja también se encuentra el Mausoleo de Lenin, donde se puede visitar la momia del personaje ruso más famoso de la historia posiblemente. Lo tienen conservado brillantemente, tanto que no parece una persona si no un muñeco. Si no me dijeran nada pensaría que no es su cuerpo real.

Una vez en el centro de la ciudad te das cuenta que Rusia tiene aún más problemas con el inglés que la propia España. En el sitio más turístico del país te costaba encontrar gente que te pudiera hablar en inglés. Lo que conllevaba un auténtico show para intentar pedir comida, ni que fuera en un McDonalds.







Dicen que Moscú es la ciudad más cara del mundo. Yo la verdad es que no aprecié mucha diferencia con Helsinki por ejemplo. Incluso el McDonalds era más barato. Lo que si que se podía ver es un montón de coches de alta gama y bastante nuevos. La otra alternativa eran coches con más de 20 años de antigüedad, y algo de contraste entre gente muy poderosa económicamente y gente con dificultades para llegar a fin de mes. A las afueras de la ciudad por ejemplo, la gente vive en barracones.

Del metro de Moscú también se dice que es de los más bonitos del mundo. El metro es muy extenso y si que es cierto que algunas paradas están muy bien decoradas, con estatuas y con motivos históricos de las revoluciones. Los rusos lo quisieron así para motivar a la gente de a pie que utilizaba el metro a diario.








Después de un intenso día turístico, volvimos a la estación por la noche para coger el tren que nos llevaría a San Petersburgo tras ocho horas de viaje. Viniendo desde Moscú, la primera sensación es que no te has movido puesto que la estación es exactamente igual que la de la capital.



Sobre San Petersburgo, en mi opinión, es una ciudad más bonita, más tranquila y también más pluricultural. Por así decirlo yo compararía Madrid con Moscú, y Barcelona con San Petersburgo, salvando las diferencias y teniendo en cuenta que ambas ciudades rusas son más grandes que las españolas. San Petersburgo fue creada a principios del siglo XVIII por Pedro el Grande, y aunque la llaman la Venecia del Norte por la cantidad de canales que tiene, a la hora de construir la ciudad se inspiraron en Amsterdam.

Allí pasamos tres días, con lo cual pudimos conocer la ciudad con más detenimiento. El centro es totalmente espectacular, donde se puede encontrar entre otras cosas el Museo del Hermitage (tercero más grande del mundo según nos dijeron), el Palacio de Invierno, la Catedral de Nuestra Señora de Kazán, la Catedral de San Pedro y San Pablo, la Catedral de la Santa Trinidad, o para mi la más espectacular, la Catedral de Nuestro Salvador en Sangre (traducción literaria, no sé como será en castellano) que es del mismo estilo que la Catedral de San Basilio en Moscú, pero con otros colores, y lo más importante, por dentro está entera decorada con mosaicos.







Posiblemente el sábado fue el día más intenso. Fuimos a una comida en una especie de palacete que pretendía simular una comida de los antiguos tzares, aunque dudo que los tzares se alimentaran de lo mismo que nos dieron a nosotros. Pero en la misma comida, vivimos un espectáculo de polka rusa, muy interactivo, donde reímos y cantamos como críos. Y después de una tarde de visita cultural al Hermitage, por la noche alquilamos un par de limusinas para dar un paseo por la ciudad y acabar en uno de los muchos pubs de la ciudad rusa.











En esta ciudad también se podía ver a gente con alto poder adquisitivo. Paseando por la noche un día vimos a tres chicas paseando por la ciudad... montadas a caballo. Lo normal parece ser.

En resumen el viaje fue muy divertido, en especial por el grupo de gente que juntamos. Sobre los rusos, igual es muy precipitado, pero la sensación es que la gente es bastante maleducada, borde y no les gusta mucho los extranjeros. Otra anécdota fue que me intentaron robar en el metro de San Petersburgo, justo cuando el ladrón (que trabajaba en equipo) metía su mano en mi bolsillo me di la vuelta y se la saqué. Afortunadamente no se llevaron nada.




Y por hoy no quiero despedirme sin antes decir que ayer por la noche y durante el día de hoy ha estado nevando en Helsinki. Tampoco es que se sienta muchísimo frío ya que no hay viento, pero es bonito empezar a ver paisajes teñidos de blanco. Y para acabar, sabed que en semana y media ¡me voy a Laponia! Ciao.

lunes, 10 de noviembre de 2008

¡Feliz Cumpleaños!

Supongo (espero también) sabréis que la semana pasada fue mi cumpleaños. Exactamente el pasado jueves seis de noviembre pasé a tener veintitrés añitos según el carné de identidad. La verdad es que yo tampoco soy mucho de celebrar cumpleaños a lo grande. En parte porque pienso que el año se va cumpliendo día a día, y la celebración en una fecha concreta es una mera anécdota.

Pero debo confesar que mi vigésimo tercer cumpleaños fue algo especial. Empezando por la ilusión que me hizo el recibir todas esas felicitaciones en facebook (una red social de internet para el que no lo sepa) que para nada esperaba de tanta gente, y terminando por la fiesta de cumpleaños más multitudinaria que jamás he tenido.

El jueves fuimos a Helsinki a precelebrar mi cumpleaños, pero la gran fiesta decidí que fuera el sábado, fecha en la que la mayoría de gente podía acudir. Los preparativos empezaron el mismo sábado por la tarde. Le había pedido a mi madre la receta para hacer algunas tartas para la fiesta, pero al final no tuve tiempo. Así que me decanté por algo seguro: tortilla de patatas. Muchos sabréis que como cocinero no tengo precio... de lo malo que soy. Así que le pedí ayuda a Luis, famoso entre otras cosas por aquí por hacer las mejores tortillas españolas, en especial después de volver de fiesta. A base de patatas, cebolla, pimientos y huevos, logramos (me incluyo porque yo estuve cortando ingredientes :D) hacer tres pedazo de tortillas bastante ajustados de tiempo, porque como era de esperar, iba a llegar tarde a mi propia fiesta de cumpleaños.

El sitio de la celebración no podía ser otro que la sala común del vecindario. Cuando bajé, allí me esperaban como una treintena de personas... y las que quedaban por venir. Al final fuimos más de cincuenta casi seguro, un lujazo para el cual solo podía decir gracias.

Entre bebidas, billares, Wii y charlas (en inglés por supuesto, aunque entre franceses y españoles seriamos más de la mitad) pasamos el tiempo hasta que llegó el momento de bajar las tortillas, que no duraron más de cinco minutos sobre la mesa, y lo cierto es que estaban deliciosas. Otra vez le doy gracias a Luis desde aquí.

Y un poquitín más tarde llegó el momento del pastel. Por la tarde había visto a mi compañero de piso Joseph haciendo algo en el horno, pero para nada me esperaba que sería mi tarta de cumpleaños. La había visto al principio de la fiesta y luego la escondieron, mientras yo pensaba que ya se la habían comido. Apagaron las luces y me cantaron el "Happy Birthday", muy emotivo, sin duda. Siempre sienta bien que medio centenar de personas te deseen lo mejor, aunque algunas veces sólo sea por quedar bien.

Sobre los regalos estoy sinceramente agradecido. Aquí si que no me esperaba nada, sólo alguna postal o cosas así, que es lo típico que se regala en estos casos. Pero lo cierto es que se portaron maravillosamente. Una botella de vino denominación de origen "Costers del Segre", una cesta de con botellas de cervezas de diferentes países, como Lituania, Rep. Checa o Bélgica, y ¡una camiseta del equipo nacional finlandés de hoquey hielo!

Había pensado en esta camiseta como el suvenir de recuerdo perfecto para volver a España, ya que aquí el hoquey hielo es deporte nacional, así que no sabéis la ilusión que me hizo. Aquí os pongo algunas fotos de la fiesta.











Especial mención al de la izquierda de la última foto, Luis, mi cocinero (me acabo de fijar, y no es su mejor foto sin duda...).

Sobre las doce de la noche nos dirigimos a Helsinki en autobús para continuar la fiesta en uno de los locales más grandes de la ciudad, Royal Onnela. Sin duda una noche redonda.

Pero no todo podía ser feliz. Como acostumbramos a hacer uno o dos días después de los grandes eventos en la "clubroom" (o sala común) hoy tocaba "cleaning party" (fiesta de la limpieza). Y nos hemos dado cuenta que ayer, aprovechando que casi seguro nadie acudiría a la sala, alguien entró por una de las ventanas que parece estar con la cerradura rota, y se llevó la Nintendo Wii, y lo que más mal me sabe a mi, ¡la cesta con las cervezas de distintos países que me habían regalado!. Espero que desenmascaremos al ladronzuelo en los próximos días, aunque lo cierto es que será bastante complicado. Por suerte los otros regalos los había dejado en casa.

Para acabar, decir que mañana me voy de viaje a Rusia. Salimos a las 18.30 en tren, para llegar a Moscú a la mañana del día siguiente. Por la noche cogeremos otro tren hacia St. Petersburgo donde pasaremos otros tres días. Y el domingo por la noche de vuelta a Helsinki. Como nota curiosa os dejo algunas de las recomendaciones que nos da la agencia de viaje:

- Water Please do not drink tap water. It contains some bacteria that your stomach is not used to and this might cause stomach problems. Bottled water is available at most food stores.

- Street traffic Unlike in Finland, drivers in Russia do not respect the pedestrian crossing sign (i. e. the “Zebra”) so please do not rely on them stopping when you are crossing the street. Look to the left, then to the right, and run for your life!

- Taxies in St Petersburg and Moscow Official taxis are easily recognizable, but tend to be overpriced. Actually, any car is a taxi. Just wave your hand to stop a car and negotiate a price. From the city center to hotel should be about 200–250 rubles. For your safety never go into a car with toned windows or into a car that already has other travelers in it. Also, make teams of 3–4 people to travel, it will make traveling cheaper and safer. Unfortunately ordering an official taxi takes a long time in St Petersburg and sometimes you will have to wait for 20–30 minutes after the call.

La que nos espera... Nos leemos la semana que viene (si, Chechu, ya sé que tu también me sigues :P).