Martes 2 de Septiembre. Primer día en la Universidad (TKK en adelante, que viene a ser Teknillinen Korkeakoulu, o Helsinki University of Technology). A las 10 en punto empezaba la primera jornada de introducción a TKK para alumnos de intercambio. Era un reto llegar hasta el Campus, pero por suerte no iba sólo. Mis compañeros de piso y varios vecinos me acompañaban, y entre todos supimos llegar sin problemas.
La verdad es que cuando llegas a Otaniemi (así se llama el Campus universitario), lo reconoces enseguida. La razón: ¡es enorme! Aquí se hallan todas las facultades relacionadas con alguna ingeniería de Helsinki, además de varios restaurantes, centros de deportes, un pequeño centro comercial y un montón de viviendas para estudiantes. También hay bastantes empresas que tienen su sede en este terreno. Otaniemi está en Espoo, donde yo vivo, pero en la otra punta. De todas formas, no tardo ni 30 minutos en llegar a la facultad en hora punta. Es la parte de Espoo más cercana a Helsinki. Con un mapa será más fácil orientarnos.

Yo vivo en el barrio de Kivenlahti (en Maininkitie, para ser exactos), que está en la costa oeste de Espoo. Parece que hay mucha distancia, y yo estaba un poco asustado por vivir tan alejado, pero la verdad es que en 35 minutos o menos, dependiendo del tráfico, te sitúas en el centro de Helsinki.
Nos reunimos todos los estudiantes extranjeros en una de las "aulas magnas" del edificio principal, construido por el arquitecto finés, como de casi todo el campus, Alvar Aalto.

La primera impresión, y no me equivoqué en aquel instante, es que hay españoles en todas partes. De todos los alumnos de intercambio seguramente el 65% son españoles y franceses.
A lo largo de la jornada nos fueron explicando las distintas funciones de los servicios que ofrece la universidad, especialmente enfocado para alumnos foráneos. Ya por la tarde nos habían organizado una "sauna-party" (fiesta en la sauna) en una de las saunas del campus (para que os hagáis una idea, cada edificio tiene sauna propia). El tema de la sauna merece subcapítulo aparte.
El concepto de sauna-party en Finlandia es bastante distinto a todo lo que os podáis imaginar. Las sauna-partys se celebran en edificios que a parte de tener dos saunas propiamente dichas, una para hombres y otra para mujeres, disponen también de una sala de estar como si de un bar se tratase, con barra incluida.
Es decir, puedes ir a tomarte algo a la sauna, sin necesidad de entrar en la sala de calor por así decirlo. El lunes hará tres semanas que estoy por aquí y aún no me he metido en ninguna sauna. Cuando se lo digo a alguno de los fineses que conozco se indignan conmigo, así que tengo una asignatura pendiente.
En las fiestas vas conociendo a un montón de gente nueva, lo que significa un montón de nombres nuevos. Y es impresionante la capacidad que tengo para olvidarlos. Pero bueno, se entiende, porque es imposible acordarte de las veinte personas que conoces a diario.
Debido al cambio de horarios en los quehaceres cotidianos, me fui de la fiesta bastante temprano, allá sobre las 21 (empezaba a las 19). El motivo es que estaba muerto de hambre, y es que resulta que en Finlandia se cena muchísimo antes, sobre las 18 o las 19 como muy tarde. Afortunadamente el viaje de vuelta a casa lo hice con otro español que también es mi vecino, Jou. Y tuvimos bastante suerte al encontrarnos en una de las paradas del campus con una chica cuyos padres habían vivido en la misma calle que nosotros. Y es que resulta que las líneas de autobús cambian según la franja horaria en la que te encuentres, y nosotros no habíamos mirado como volver a casa por la noche. Además era de noche, con lo que la visibilidad, añadido a que todavía no reconocíamos nuestros barrio, eran handicaps a sumar en nuestra búsqueda del hogar.
Durante los dos días siguientes seguimos acudiendo a las jornadas de introducción, bastante aburridas por cierto. Lo más destacable es que entendía casi todo lo que decían, y eso que estaba en inglés. Tal vez mi nivel no era tan bajo como creía.
La verdad es que durante esos días no paraba quieto. A parte, en casa tampoco podía hacer nada útil, más aún cuando no disponía de conexión a internet. Así que si no pasaba el tiempo en alguna de las actividades de la universidad, intentaba agilizar todo el "papeleo" necesario. Lo más importante sin duda, registrarte en la universidad y en la ciudad conforme que estás viviendo (Maistraatti). Con el carné de estudiante puedes recibir un montón de descuentos, especialmente en los restaurantes del campus, donde las comidas valen 2,60€ para estudiantes. Registrarte como residente en la ciudad (Espoo en mi caso) sirve para poder obtener una tarjeta de viaje (Travel Card, para coger autobuses básicamente). El transporte aquí es carísimo. Un billete sencillo cuesta 2,20€ y sólo es válido por una hora y media. Eso si no te mueves de la misma zona, es decir, que no viajas desde Espoo a Helsinki. En ese caso, el billete es de 3,80€ con las mismas condiciones que el anterior. La Travel Card por un mes para una zona cuesta 42€, y con ella puedes hacer todos los viajes que quieras dentro de la misma zona (Espoo en mi caso). Pero para el mes que viene optaré por pagar un poco más y hacérmela de dos zonas, ya que voy bastante frecuentemente a Helsinki, y por cada viaje debo pagar alrededor de 3€.
Durante esa semana descubrimos las ESN-partys. ESN es una asociación europea, que tiene sedes en las ciudades que reciben más afluencia de estudiantes de intercambio. Es la asociación que se encarga de organizar todo tipo de actividades para estudiantes, ya sean viajes, fiestas o barbacoas. Por supuesto, cada jueves organizan una fiesta Erasmus en alguno de los numerosos clubes (algo parecido a una discoteca en España) de Helsinki. Estas fiestas se caracterizan por ser bastante económicas. No te cobran entrada y las consumiciones no ascienden a más de 3.5€, dependiendo de lo que pidas.
El viernes se celebraba un campeonato de fuegos artificiales en Helsinki por la noche. En realidad iban acompañados con música, pero desde el sitio donde estábamos sólo escuchábamos el estruendo de los petardos. Luego estuvimos paseando por la ciudad de noche y volvimos pronto para casa.
El sábado hicimos una barbacoa en la zona común de nuestro edificio. Ya contaré con mas detalle en próximas entradas, pero para que os hagáis una idea, hay un pequeño parque con una barbacoa para todos los vecinos. Allí nos juntamos una treintena de personas de diferentes nacionalidades. El problema fue la lluvia. Aquel día cayó una buena tormenta. En Helsinki hay un 80% de probabilidades de lluvia diaria. Pero normalmente si llueve, es una lluvia muy fina, casi ni se nota. Para mi no es un inconveniente. Pero aquel día, tocó una buena trompa de agua. La barbacoa estaba cubierta, pero no había techo para el cocinero, así que acabamos todos bastante empapados.
Por la noche fuimos a uno de los dos clubs que hay cerca de casa: "The West Way". A petición popular tengo que poner fotos de chicas, así que aquí van dos finesas de las que conocimos.
El domingo tocó visita cultural por Helsinki, esta vez de día. Helsinki es una ciudad bastante pequeña, de edificios bajos y con un estilo peculiar. Estuvimos por el centro histórico, recorriendo infinidad de edificios culturales, casi todos religiosos, y monumentos. La verdad es que tiene su encanto. Venía con la idea preconcebida por lo que me habían dicho de que era una ciudad que no tenía gran cosa, y lo cierto es que me encantó. Sin duda lo más destacado es la Catedral de Helsinki (o Helsingin tuomiokirkko). Aquí os dejo algunas capturas de la ciudad.













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