jueves, 18 de septiembre de 2008

Rumbo a Helsinki

31 de agosto de 2008. Por la mañana pretendía hacer una nueva visita rápida por Estocolmo, pero la noche anterior se había alargado demasiado. Había quedado con Clara e Isabel a las 11, pero lo cierto es que dormí deseando que ellas tampoco se despertaran, y en efecto es lo que ocurrió.

Sobre las 14.30 preparamos una ligera comida en casa de Cristina. Luis, sus amigas zaragozanas, María, la compañera de piso de Cristina, la misma Cristina y yo. El barco que me debía llevar hasta Helsinki zarpaba a las 16.30. Los residentes en la ciudad me decían que en treinta minutos podía llegar al puerto y yo les creía, pero quería salir con tiempo por "si las moscas", así que decidimos salir a las 15.30. Bueno, quizás eran las 15.35, porque cuando estábamos bajando las escaleras, Cristina me recordó que me había dejado el portátil en su casa. Un pequeñito detalle...

Me acompañaban todos al puerto. Cristina había quedado para ir a un concierto de "The Hives" cerca de la zona, y Luis y sus amigas querían hacer una visita por Estocolmo. Así que no había pérdida. Tras un transbordo en metro llegamos al puerto sobre las 16.10. Me empezaba a angustiar. Iba con el tiempo justo. En la misma salida del metro se podía coger un autobús que te llevaba hasta la misma terminal de la compañía (Viking Line). Pero el siguiente autobús salía pasada la hora de partida del barco.

Como iba con todas las maletas a cuestas (un poco más de 25kg, recordemos), en un acto reflejo decidí dejarles las maletas a mis compañeros para que me las llevaran hasta la terminal, mientras yo me avanzaba corriendo. De esta forma podía llegar unos minutos antes para hacer "check in" y sacar algo de tiempo de ventaja.

¡Menuda odisea! Tras diez minutos de carrera continua a un ritmo bastante elevado, llegué a la terminal casi sin aliento (cabe destacar que desde que acabó la temporada de basket, allá por junio, no he vuelto a hacer mucho ejercicio aeróbico, así que estoy en bastante baja forma). Le pregunté a la mujer que me proporcionó el billete a que hora cerraban las puertas para embarcar. Su respuesta no me dejo muy tranquilo:

- In five minutes!!! (en cinco minutos)

Rápidamente llamé a Cristina para ver por donde iban. Todavía les quedaba un buen trecho, por lo que fui corriendo en su busca. Seguramente ellos no eran conscientes del poco tiempo que me quedaba, y de esta manera yo podría llegar más rápido alcanzándoles y corriendo hacia el barco. Cuando los divisé no tuve ni tiempo para despedirme. Cogí las maletas y empecé a correr como si la vida me fuera en ello. Con todo el equipaje a cuestas y lo cansado que ya estaba no podía ser muy veloz, pero aún así me dio tiempo a romper la correa de la maleta del portátil.

Cuando por fin llegué a la terminal eran pasadas las 16.30. Un vigilante me preguntó hacía donde me dirigía, con lo que avisó con su walkie-talkie que quedaba un rezagado para el viaje a Helsinki. Tras subir unos dos pisos con escaleras mecánicas, un hombre trajeado me estaba esperando a las puertas de un ascensor. Exhausto le dije:

- Thank you so much! (Muchas gracias)

Y el me contestó, con una voz grave y autoritaria, una frase que creo que no se me va a olvidar en la vida:

- Don't worry anymore. YOU MADE IT! (No te preocupes más. LO HAS CONSEGUIDO!

Una vez en el barco, tras perderme por los pasillos un par de veces, pude llegar a mi camarote. Estaba un poco asustado porque no sabía bien bien lo que había contratado. Pues resulta que por 24€ tenía un viaje Estocolmo-Helsinki con un camarote con tres camas para mi. Bueno, también hay que decir que era en la zona de los pobres, pero bueno, ¡podía hasta utilizar una sauna!.

Tras dejar el equipaje en mi habitación subí a cubierta. Y sólo puedo decir que las vistas son impresionantes. Hacer un crucero por los países nórdicos (con buen tiempo, claro) debe ser alucinante.



En las costas de estos países hay miles de islas, algunas de unos pocos metros cuadrados, y otras de algunos kilómetros de longitud. Y lo más destacable, es que están totalmente pobladas de vegetación. Infinidad de bosques. Añadir un dato: en las dos terceras partes de Finlandia están cubiertas por bosques. Y supongo que tanto en Noruega como Suecia debe ser una proporción similar.



Sobre el barco decir que es enorme. Creo recordar que tenía ocho plantas sin contar la cubierta. Cinco para camarotes, una utilizada como parking de coches y las dos últimas de ocio, donde puedes encontrar cafeterías, una tienda "Tax Free" (sin impuestos), un buffet libre, una especie de minicasino, y montones de bares y restaurantes.

Me pasé la mayoría del viaje sentado mirando por la ventana las espectaculares vistas hasta que anocheció. También se podía obserbar a centenares de adolescentes perdiendo dinero en máquinas tragaperras. Yo creo que es deporte nacional en los países nórdicos. Cené en uno de los restaurantes de la última planta, que pretendía ser especialista en vinos españoles. Yo no soy ningún experto vinícola, pero eché un vistazo a la carta que había pintada en una gran pizarra, y ni me sonaba ninguno de los vinos ofrecidos, amén de las faltas de ortografía intentando escribir en castellano.

Había leído que los viajes con Viking Line eran sinónimo de fiesta. El problema es que yo viajaba sólo, y sobretodo, que era domingo. La mayoría de pasajeros tenían una edad avanzada por así decirlo. Aún así, entrada la noche se podía ver por los bares y discotecas de la última planta bastantes jóvenes, la mayoría de ellos alcoholizados debido al bajo precio de las cervezas (comparado con el precio en tierra firme de estos lugares) de la tienda del barco.

Me estuve paseando un buen rato por allí, y luego estuve escuchando en uno de los locales música en directo. Había un finés tocando canciones bastante internacionales, y lo cierto es que no lo hacía nada mal. Después de estar hablando con algunos de los pocos españoles que había en el barco, y con algún que otro finés y finesa me fui a dormir.

El barco debía llegar a las 9.45 hora finesa (aquí es un hora más que en España o en Suecia). Me desperté bastante pronto, sobre las 8. Después de un desayuno a base de pistachos y chocolate que había adquirido la tarde anterior en "Tax Free" subí a la planta por donde se desembarcaba. Allí estuve esperando contemplando esta vez las vistas de la costa finlandesa.

Sobre las 10 de la mañana llegué a Helsinki. Me puse a escuchar Nightwish (uno de los grupos más famosos de heavy-gótico finlandés) en mi iPod y me dirigí hacía la salida de la terminal. Allí me estaba esperando Hilkka, una de mis tutoras (más adelante explicaré que es esto de los "tutores"). Nunca nos habíamos visto, sólo la conocía de haber intercambiado unos cuantos emails durante el mes anterior. Pero por suerte llevaba un papelito con mi nombre escrito.

Hilkka había pasado la semana anterior por la oficina del HOAS (la que se encarga de proporcionar alojamiento a estudiantes extranjeros en la zona de Helsinki) para recoger las llaves de mi piso, cosa que le estaré eternamente agradecido, ya que más de uno me dijo posteriormente que hizo hasta cuatro horas de cola. También me tenía preparado algunos dossieres con información sobre Finlandia y sobre Helsinki y Espoo (la ciudad donde yo vivo) en concreto. Además me acompañó a casa para que no me perdiera con la combinación de autobuses.

Durante el viaje me di cuenta de que mi nivel de conversación de inglés estaba bastante oxidado. Pero bueno, me hacia entender. La verdad es que ahora mismo me desenvuelvo muchísimo mejor, y la diferencia en sólo dos semanas es abismal. Lo más destacado de la conversación que mantuvimos, bueno, no lo más destacado, pero si lo más curioso es que la serie de moda en Finlandia no es otra que...

LOS SERRANO

Y no miento. Ella me confesó que estaba enganchadísima, y que se había comprado las dos primeras temporadas (ahora ya tiene la tercera y todo). Lo mejor es que lo ven en español. Aquí no traducen absolutamente nada, sólo las series para niños. Lo único que hacen es subtitular. Ojalá hicieran lo mismo en España, nuestro nivel de inglés global subiría como la espuma.

Sobre las 11 por fin llegué a mi piso. Era el primero en llegar. Cuando Hilkka se fue, deshice las maletas y me eché a dormir. Cuando desperté inspeccioné un poco la zona donde vivía. La primera impresión es que parece que viva en mitad del bosque. Más adelante dedicaré una entrada a describir mi piso y la zona donde vivo, la verdad es que no tiene desperdicio. Encontré un supermercado a unos 5 minutos de mi casa, compré algo de comida rápida, como pasta, fruta y bacon, con lo que me cociné mi primer plato en Finlandia: ¡espaguetis gallo con tomate! Sin duda, un manjar.

Por la tarde fui al IKEA. Se encuentra a unos 30 minutos de mi casa, en la dirección opuesta a Helsinki. Allí compré el material necesario para dormir, como colchas, edredón, cojines y todas esas cosas. También algunos utensilios de cocina. Los anteriores inquilinos habían dejado suficientes cosas para no tener que comprar muchos trastos.

Al llegar a casa, el piso ya no estaba vacío. Joseph Muskrovic, de Eslovaquia era uno de mis compañeros. Y a los cinco minutos apareció William Dang, de Francia. La verdad es que son muy buena gente.

Tras una cena en nuestro piso con más amigos franceses de William, me fui a dormir. Al día siguiente me esperaba el primer día de presentación en la universidad.

4 comentarios:

Unknown dijo...

hola alberto!!!aqui la familia asturiana ha leido con atención tu extenso reportaje, una gozada disfrutar de esas experiencias. Disfruta mucho, aprovecha la oportunidad y preparanos un viaje para visitarte. Besinos desde Oviedo

Unknown dijo...

Moi Alberto!!!

Madre mia tú en Finlandia! Ya te han apuntado a clases de fines? Me alegro de que te vaya tan bien y disfruta todo lo que puedas que eres joven! jejeje.

Yo estuve en Finlandia en Semana Santa del año pasado, no recuerdo como se llamaba el pueblo donde estuve pero recuerdo un pub que estaba bastante bien por el centro que si no recuerdo mal se llamaba Mariposa (eso si, en fines...). Y nada pídete oksi olut (nose como se escribe) y tómatela a mi salud! Eso y appelsini taismeju (tp se escribe asi, fijo) es lo poco que aprendí en los cuatro dias que estuve por allí :P

Besitos y ya me ire pasando por tu blog ^__^. Moi moi!

Anónimo dijo...

que grande alberto!! me mola bastante leer tus crónicas, aunque vaya palabras más cultas estás enchufando tío, mejor que el típico bestseller de SantJordi!!

prepárate porque el próximo domingo 28 ya estamos por tierras nórdicas, a ver si nos vemos algún día, jeje! esto del barco tiene que molar, nosotros lo haremos de vuelta, ya nos contarás.

bueno hermano del viento, cuidate
see you soon, salut i carpe diem!!!

Alberto dijo...

Hola Bea!!!

Saludos a la familia desde Suomi! A ver si os animáis a venir, que esto no tiene desperdicio, de verdad!

Paola, por supuestísimo que voy a clases de finés, y vaya risas! El pub ese no me suena, de momento :D. Se escribe Yksi Olut, pero te he entendido a la primera. Yo suelo pedir Kaksi Olut, y más si estoy en "Happy Hour".

Cosco, nos vemos en poco más de una semana entonces. Y nos vemos seguro, ya te lo digo.

Ciaoooo y gracias por contestar!!!